Jornaleros en la Mira

Noticia cortesía de Atlanta Latino

10/02/2008

No solo enfrentan sueldos
impagos, trabajos peligrosos, insultos y abusos por parte de los  empleadores, sino que ahora, son arrestados por la policía bajo los
cargos de ‘holgazanería, vagabundería, y ensuciar la vía pública’,
mientras ellos -los jornaleros– aseguran que solamente buscan obtener
unos centavos que les permitan sobrevivir.

Así
ocurrió el jueves 25 de septiembre cuando unos 25 latinos fueron
sorprendidos por siete patrullas y dos camionetas de los departamentos
de la policía del condado de DeKalb y de la ciudad de Doraville en la
estación de gasolina Shell ubicada en Tilly Mill Rd. y el acceso a
Peachtree Industrial Blvd.

De acuerdo con Luke Howe, asistente
del alcalde de Doraville, la policía recibió quejas de los vecinos y
actuó conforme lo marca el código de la ciudad.

El funcionario
explicó que no hay nuevas políticas para lidiar con este problema, la
ciudad ha sobrellevado la situación durante varios años y que el
arresto del jueves no es ninguna “cacería” especial.

“No tenemos
una solución a largo plazo, necesitamos un balance, los trabajadores
necesitan empleo y los residentes de la ciudad se quejan de verlos
merodeando, por eso actuó así la policía, quienes en verdad tienen
mejores cosas por hacer”, afirmó Howe.

Por su parte John King,
jefe de la policía de dicha ciudad sostuvo que el operativo “no es (una
política) normal”. Esta operación fue en conjunto con la policía del
condado de DeKalb a la orden de una miembro del concejo y de la
alcaldía de Doraville.

“No me siento muy cómodo sobre cómo se
dirigió y cómo empezó porque es un cambio de política muy diferente de
la que ha empleado mi policía”, acotó.

UNA NOCHE EN LA CÁRCEL

Inmóviles
y perplejos quedaron los jornaleros tras verse acorralados y observar
cómo una decena de oficiales bajaba de los vehículos y gritaban al
unísono “no se muevan, están arrestados”, para luego ser esposados y
ubicados en las dos camionetas policiales.

El mexicano Delmar
Pérez Robledo, que acudía por primera vez a esa estación de servicio en
busca de trabajo luego de haber regresado de Carolina del Norte, fue
uno de los arrestados y testigo de las diferencias de opiniones entre
los oficiales de DeKalb y de Doraville sobre si detenerlos o
simplemente entregarles una infracción.

“Llevo tres años en
Georgia y nunca había tenido una experiencia como esta. Cuando llegó la
policía pensamos que era inmigración. Los oficiales de DeKalb decían
que nos dieran ticket porque solo andábamos buscando trabajo y no
estábamos haciendo nada, no éramos delincuentes, pero los de Doraville
decían que nos llevarían a todos”, comentó.

Pérez recuerda que
fueron trasladados hasta la Cárcel de Doraville, donde los mantuvieron
durante una hora en las camionetas. Una vez en el interior del recinto,
solicitó insistentemente un teléfono para comunicarse con su cuñado
Gerardo Ríos –quien no fue detenido– para que lo sacara de la cárcel.

“Como
a las 11 p.m. pedí el teléfono para comunicarme con un familiar para
que me sacara y me dijeron que no, hasta que me tocara mi turno y a las
12 me dieron oportunidad. Lo que me molesta de ellos es que cuando les
interesa o les conviene, te hablan español, pero cuando uno les habla,
dicen que no entienden”, dijo.

Este oriundo de Chiapas
recuperó su libertad el viernes a las 9 a.m. y debe presentarse ante la
Corte Municipal de la Ciudad de Doraville el próximo 13 de noviembre
tras ser acusado de los delitos de “holgazanería, vagabundería, y
ensuciar la vía pública”.

Mientras espera esa fecha, intentará
conseguir un trabajo pues debe pagar la renta del departamento y
devolver los 140 dólares con los que pagaron su fianza, pero asegura,
no lo hará en dicho lugar aunque reconoce que “la necesidad nos obliga
a ir y pararnos o ¿qué quieren que robemos?”.

SE ‘SALVÓ’ PARA CONTARLO

Su
cuñado Gerardo Ríos, en tanto, fue uno de los testigos oculares que en
el momento en que ocurrió el operativo policial se encontraba comprando
al interior de la gasolinera y recuerda que ninguno puso resistencia
para ser detenido a excepción de un muchacho que comenzó a caminar
–como abandonando el lugar– y recibió un mal trato por parte de la
policía.

“A un chavo que dio dos pasos lo agarraron del cuello y
del cinturón, lo tiraron al piso, y se hincaron para esposarlo, luego
le golpearon dos veces. Lo que el muchacho quería saber era qué había
hecho y por qué lo detenían, pero eso fue lo que no le gustó al policía
y lo agredió”, sostuvo.

Durante el resto del día, Ríos tocó
puertas tratando de conseguir dinero para que Delmar Pérez recuperara
su libertad, consiguiendo los 140 dólares cerca de las 7p.m. Con dinero
en mano, a las 11 p.m. acudió a la cárcel de Doraville a pedir
información de su cuñado, pero negaron que se encontrara detenido en
ese lugar, pero regresó a las 3 a.m., confirmando que estaba ahí.

El
viernes –a menos de 24 horas del operativo policial– Ríos nuevamente se
encontraba en la estación de gasolina en busca de una oportunidad y
aunque reconoció que era un riesgo aseguró que no tiene otra opción.

“Me
da miedo venir, pero qué podemos hacer porque si nos quedamos
encerrados en la casa quién nos dará trabajo. Creo que no es ningún
delito estar en la esquina esperando un trabajo, porque todos tenemos
familia, todos necesitamos comer. Lo que la policía debería de hacer es
buscar a los ladrones, porque a mí me han asaltado dos veces en los
apartamentos donde vivo”, dijo.

 

By: 
Lorena Mora-Mowry